fbpx

Madrid es una de esas ciudades en las que la vida se hace en la calle. Solo hay que ver el bullicio que se forma en ciertas zonas del centro, sobre todo cuando terminan la mayoría de los horarios laborales. La ciudad invita al ocio, a pasearla y a vivirla. Hablando de Madrid, “lo castizo” es uno de los términos más recurrentes en esta ciudad: el barrio más castizo, las tradiciones más castizas, las fiestas más castizas… ¿Pero qué es lo castizo exactamente? Lo castizo es lo puro y genuino de un lugar, sin mezclas, sin importaciones. En este caso, sería lo más típico de Madrid. Y aunque de las mezclas casi siempre se obtienen cosas buenas, a veces es bonito volver a saborear lo auténtico, lo que permanece. Algo cada vez más complicado en Madrid, en tiempos de cambio constante, gentrificación y reinvenciones. Pero en lo gastronómico, todavía es posible visitar algunos de los bares y tabernas más castizos de Madrid. Auténticas burbujas temporales en las que las palabras “quinoa” o “bayas de goji” carecen de carga semántica. Donde los únicos superalimentos conocidos son los callos, los calamares, las gallinejas o las bravas. Sitios que guardan un peculiar encanto y en los que merece la pena dejarse caer para tomar una caña, un vermú o un chato de vino.

Hoy hacemos un breve repaso por algunos de los bares y tabernas más descaradamente clásicas de Madrid.

Casa Camacho

Comenzamos este repaso en el número 4 de la calle San Andrés, en pleno barrio de Malasaña, para visitar Casa Camacho. Se trata de una típica taberna madrileña fundada en 1929, casi siempre abarrotada por un público joven, tanto de día como de noche. Un peculiar lugar que llama la atención por los barriles de vermú que decoran el lugar. Su especialidad más conocida son los “yayos”, un cóctel a base de vermú de grifo, gaseosa y ginebra. Perfecto para picar algo e iniciar una salida nocturna.

Casa Ciriaco

Justo en frente de la catedral de la Almudena, en el número 84 de la calle Mayor, encontramos Casa Ciriaco, un auténtico estandarte de la cocina madrileña más tradicional. El negocio comenzó funcionando como almacén y tienda de vinos allá por 1897, pasando a abrir su restaurante en el año 1929 y adquiriendo su actual nombre. Imprescindible probar su cocido madrileño “en dos vuelcos”, que se sirve los martes.

Café Gijón

El Café Gijón, que comenzó a funcionar en 1888, es uno de los cafés literarios más conocidos de Madrid, si no el que más. Localizado en el número 21 del paseo de Recoletos, adquirió gran popularidad por las tertulias intelectuales que albergó a lo largo del siglo pasado. Lorca, Dalí, Buñuel, Rubén Darío, Gómez de la Serna o Soroya eran algunos de los parroquianos con los que uno podía toparse en este legendario café a principios del siglo XX.

Casa Pedro

Algo alejado del centro, en la calle de Nuestra Señora de Valverde, 119, se ubica Casa Pedro. Poco transitado por turistas dada su distancia con los puntos más visitados de Madrid, merece la pena desplazarse hasta este negocio con más de 300 años de historia para conocer de primera mano la gastronomía Madrileña con más solera. Fundada en 1702, Casa Pedro, destaca por la elaboración de platos clásicos como las manitas de cerdo, la perdiz escabechada o el conejo al ajillo. Pero también por su extensa y selecta carta de vinos, entre los que podremos disfrutar de los vinos de Bodegas Franco – Españolas.

El Pescador

En Ronda de Toledo, número 2, encontramos “El pescador”, un negocio fundado en 1892 y regentado desde 1947 por la familia Benito. En aquel entonces, la taberna se nutría de materia prima en el mercado de pescado que había en Puerta de Toledo. Su principal clientela eran los propios pescadores que acudían a este mercado a vender su mercancía. Las frituras, sobre todo las de calamares y boquerones, dieron al lugar una fama que aún mantiene hoy día. En la actualidad, podemos degustar en este bar uno de los mejores bocadillos de calamares de Madrid.

Lhardy

Fundado en 1839, el Lhardy es un auténtico escenario histórico. Este restaurante mantiene una decoración propia del romanticismo español y es reflejo el ambiente señorial que se desarrollaba antaño entre sus paredes. En el número 8 de la Carrera de San Jerónimo, el negocio adquirió gran fama entre la sociedad de la época como referente de la alta cocina europea, así como de la española. Su cocido madrileño o su consomé, son ya legendarios. Isabel II, Alfonso XII, Azorín, Benito Pérez Galdós o Ramón Gómez de la Serna o Ignacio Zuloaga eran habituales en la lista de clientes ilustres de esta taberna-restaurante.

La Bola

Y de cocido legendario a cocido legendario, paramos en el número 5 de la Calle de la Bola, en el barrio de Palacio. Aquí encontramos el restaurante taberna La Bola, abierta en 1870 y regentada desde entonces por la familia Verdasco. Su especialidad, el cocido madrileño elaborado en fuego de carbón de encina.

Casa Salvador

Fundada en 1941 como una taberna taurina, Casa Salvador es otra de las paradas obligadas en nuestra ruta por los bares y tabernas más castizas de Madrid. En la calle Barbieri, número 12, este local que inició su andadura en plena posguerra. Tiempos difíciles en los que supo atraer a grandes personalidades nacionales e internacionales de la época como Luis Miguel Dominguín, Charlton Heston, Ava Gardner o Ernest Hemingway. Reconvertida en restaurante desde 1976, algunos de sus especialidades son los callos a la madrileña, el estofado de rabo de toro, o los potajes de cuaresma.

Casa Labra

Muy cerca de la Puerta del Sol, en el número 12 de la Calle Tetuán encontramos otra taberna centenaria. Casa Labra, abierta en 1860, es conocida desde entonces por sus fantásticas croquetas de bacalao. Con una amplia selección de pescados, carnes y vinos, lo más complicado es conseguir un buen sitio.

Taberna Antonio Sánchez

En el céntrico barrio de Lavapiés, en la Calle Mesón de Paredes, número 13, se encuentra la Taberna Antonio Sánchez. Mantiene el nombre de quien la fundó allá por 1830, el torero Antonio Sánchez, así como la práctica totalidad de la decoración de aquel entonces sin reformar. En sus paredes podemos encontrar viejas glorias del toreo, así como carteles que recuerdan a los parroquianos la prohibición de escupir en el suelo del local. El cocido madrileño, la olla gitana, el rabo de toro, los caracoles guisados o las torrijas están entre sus especialidades.

Café Lion

Fundado en 1931 y reconvertido hoy en día en una taberna y un restaurante de inspiración irlandesa, el Café Lion fue otro de los principales escenarios de las tertulias literarias e intelectuales del Madrid del siglo XX. Ubicado en el número 59 de la calle Alcalá, hasta este local se acercaron personalidades como Valle-Inclán, Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Neruda o Ramón Sijé.

Taberna de Ángel Sierra

En el 11 de la Calle Gravina, en el barrio de Chueca, se ubica la Taberna de Ángel Sierra. Lo primero que llama la atención del lugar es su recargada estética: barra de madera y estaño, barriles, grifos de vermú, azulejos de colores… Un lugar tan característico, que incluso fue localización en 1995 de La flor de mi secreto, de Pedro Almodóvar. Para picar, unas conservas o unas aceitunas acompañadas por un vermú o un buen tinto.

Café Central

Y cerramos este repaso por algunas de las tabernas más legendarias de Madrid en el Café Central, uno de los clubes de jazz por excelencia de la capital. El negocio inició su andadura en 1982 y desde entonces han pasado por él figuras del género de la talla de Tete Montoliu, George Adams, Don Pullen, Lou Bennett, Chano Domínguez, Pedro Iturralde o Jorge Pardo. Y también otros músicos de renombre como Javier Krahe, Eliseo Parra o Ara Malikian. Un magnífico lugar en el que escuchar música de primer nivel en directo, acompañando una copa de Bordón o de Diamante.

Bares y tabernas que no puedes dejar de visitar en Madrid. Lugares donde la tradición gastronómica y la nostalgia nos hacen imaginar escenas de otros tiempos. Establecimientos donde fotografiar una tapa con el móvil sigue siendo un absurdo.

Bodegas Franco-Españolas

Bodegas Franco-Españolas es una de las grandes bodegas de Rioja. Con nuestros 125 años de historia, continuamos siendo un referente a la hora de hablar sobre el mundo del vino.