El momento más esperado del año
No hay época más vibrante y emocionante en el campo que la vendimia. Son días de trabajo intenso, de madrugones y de la recompensa a un año de cuidado constante. En plena recolección, qué mejor momento para compartir un nuevo capítulo de nuestro programa SOMOS que ahora, cuando la tierra nos devuelve todo su esfuerzo, y viajar hasta uno de los parajes más singulares de Rioja: La Pedriza, en Tudelilla.
Piedras que guardan la memoria y sostienen el fruto
Entre mantos de canto rodado y pedregales que parecen desafiar la vida, se alza un viñedo centenario. Un terreno austero y noble donde la maquinaria moderna no tiene sitio: aquí, y especialmente en estos días de vendimia, el único lenguaje posible es el del trabajo manual, las manos expertas, la paciencia y el respeto absoluto a la vid.
José Luis y la pasión de una vida
En 1996, José Luis tomó una decisión que marcaría su destino: dedicarse de forma directa y exclusiva al campo. Pero esta parcela en La Pedriza no es una viña más en su día a día; es un tesoro familiar cargado de memoria emocional.
Mantener en pie un viñedo con un siglo de historia no es solo una labor agrícola; es un acto de fidelidad a sus antepasados. Cada cepa ha sido cuidada a mano generación tras generación, resistiendo el paso del tiempo para regalarnos hoy una garnacha de calidad excepcional.
«A esta viña le tenemos un gran cariño porque, aparte de que es de los abuelos, mantenerla no es fácil… En 100 años no se tiene cualquier viña, y eso al final se lleva dentro», nos cuenta José Luis con la humildad de quien conoce cada cepa.
El secreto del suelo: El abrazo térmico de la piedra
El terreno pedregoso de La Pedriza esconde una ventaja natural única que culmina en estos días de recolección. Durante el verano y las jornadas de insolación, los cantos rodados absorben la energía térmica del sol para ir liberándola gradualmente durante las noches. Además, actúan como una capa protectora que retiene la humedad tras las lluvias. Este microclima permite que la uva madure de forma pausada, armónica y equilibrada.
De la cepa a la copa: El nacimiento de Pálpito Garnacha
En estos momentos en los que las cestas se llenan de racimos maduros, recordamos que de las manos de José Luis y de este suelo centenario surge la materia prima para elaborar uno de nuestros vinos más emblemáticos: Pálpito Garnacha.
Pálpito no empieza en la bodega; empieza aquí, en el trabajo respetuoso de la vendimia en La Pedriza y en la entrega de un viticultor que entiende que los grandes vinos requieren tiempo, verdad y alma. En cada copa de Pálpito Garnacha late la historia de cien años, la calidez de las piedras de Tudelilla y el orgullo de quien recoge el fruto de la tierra con el corazón.

