Lo malo de hacer listas es que siempre nos dejamos algo fuera. En este caso vamos a hacer un breve repaso por 11 de las mejores películas de la historia del cine de todos los tiempos. Cintas imprescindibles y descaradamente clásicas por su calidad artística; por su capacidad de renovar el medio cinematográfico; o por la influencia que han tenido en otros realizadores, en artistas de todos los campos y en nuestra cultura. Vamos allá.

 

1. Fritz Lang. (1927). Metropolis.

En 1927, el director austríaco estrenó esta película que puede ser considerada como una de las piezas cumbre del expresionismo cinematográfico alemán. Una historia que refleja el ambiente turbulento de la Europa de la época. No en vano, la UNESCO consideró este filme como Memoria del Mundo, un distintivo adjudicado después a tan solo otras tres cintas. Metropolis cuenta una historia de conflicto entre clases que tiene lugar en un futuro distópico en el año 2026. Por su temática universal e imperecedera ya podemos considerarla como uno de los grandes clásicos del cine. Pero su magistral factura técnica en el plano fotográfico; la majestuosidad de sus decorados; y en general, la capacidad de realizar una producción de estas dimensiones en los albores del cine es lo que realmente la hacen destacar. Fue la película más cara hasta el momento, costando el equivalente a 1,2 millones de dólares de 1927. Un dinero bien gastado en la recreación de las diferentes manifestaciones arquitectónicas de la ciudad, pero también en la contratación de una ingente cantidad de extras.

Según cifras de UFA (Universum Film AG), el estudio en el que se rodó la cinta, en ella participaron 36.000 personas. Sin embargo, el propio Fritz Lang ya se encargó de desmentir estos números en su momento, diciendo que solo había unos 250 o 300 extras. ¿Quién tiene razón? Tendremos que ver Metrópolis y sacar nuestras propias conclusiones.

2. Charles Chaplin. (1936). Modern Times. (Tiempos Modernos).

Pocas personalidades del mundo del cine pueden venirnos a la cabeza que sean más clásicas y descaradas que Charles Chaplin. En 1936, el inglés dirigió y protagonizó Tiempos Modernos, una película que recrea las condiciones de trabajo de los obreros en las fábricas de producción en serie durante la Crisis de 1929. Otra película de estética futurista, aunque en menor medida que Metrópolis, de la que se intuye una cierta influencia. En este caso, el tamiz del humor con el que Chaplin filtra la historia, la hace digerible para el gran público. Y con esto, Tiempos Modernos contribuye a forjar el icono de Charlot.

3. Orson Welles. (1941). Citizen Kane. (Ciudadano Kane).

En un tiempo en el que aún se respetaban los títulos de las películas a la hora de traducirlos a otros idiomas, Orson Welles realizaba Ciudadano Kane. Quien a la postre se convirtiese en una de las mayores personalidades de la historia del cine, se encargó de escribir, dirigir, protagonizar y producir una de las grandes obras maestras indiscutibles del celuloide. Y todo esto con tan solo 26 años y siendo esta película su ópera prima.

La innovación en el uso de los diferentes aspectos técnicos del rodaje para desarrollar un lenguaje narrativo diferente, hace de Ciudadano Kane una renovación para el cine de la época. El uso de los ángulos en la planificación, el recurso narrativo de los flashbacks, o el tratamiento sonoro de la cinta, son referentes innegables para todos los realizadores que han venido después. La historia del magnate de la prensa Charles Foster Kane (Orson Welles), revisada a lo largo de la película en el contexto de una investigación para conocer el significado de su última palabra —Rosebud—  constituye, para muchos, la mejor película jamás filmada.

4. Stanley Donen, Gene Kelly. (1952). Singin’ in the Rain. (Cantando bajo la lluvia).

No podía faltar un musical en una lista de las 11 películas más descaradamente clásicas de la historia del cine, y aquí está Cantando bajo la lluvia para arreglarlo. El filme, dirigido por Stanley Donen y Gene Kelly y protagonizado por este último junto con Debbie Reynolds y Donald O’Connor, recogió la tradición de los musicales de Broadway y llevó la fórmula al formato cinematográfico.

La espectacularidad de los números musicales, la precisión de las coreografías y escenas como la del baile de Gene Kelly que da nombre a la película, propiciaron un auténtico éxito de taquilla y la transformación de la obra en uno de los grandes iconos del cine musical. La trama narra además una historia metacinematográfica, mostrándonos las venturas y desventuras de una serie de actores en el momento de aparición del cine sonoro en Hollywood. Si no te apasionan los musicales y Cantando bajo la lluvia no te hace cambiar de opinión, date por vencido.

5. Billy Wilder. (1959). Some Like It Hot. (Con faldas y a lo loco).

Y de pronto, apareció la fantasía en el mundo de los traductores de títulos de películas como un rayo de luz en la mañana. En este caso, también con un puntito de spoiler. En Con faldas y a lo loco, Billy Wilder, también guionista y productor de la cinta, nos cuenta la historia de dos músicos que se ven inmersos en una disparatada huida tras ser testigos de un crimen mafioso. Huida en la que conocen a Sugar Kane (Marilyn Monroe), de quien ambos amigos se enamoran.

Con un reparto entre el que destacan los tres actores protagonistas: Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon; Wilder logra montar una perfecta máquina de hacer reír. Una screwball comedy tardía que no puede ser más clásica ni más descarada.

Metropolis, Cantando bajo la lluvia, Psicosis, Viridiana o El Padrino representan algunas de las películas más descaradamente clásicas de todos los tiempos.

6. Alfred Hitchcock. (1960). Psycho. (Psicosis).

Aunque no es la película más representativa del estilo del director británico, puede que sí sea la más reconocida y la que más ha calado en la cultura popular. Debe ser realmente difícil encontrar a alguien que no dé con el título de la película tras visionar la escena de la ducha y escuchar el legendario motivo musical que la acompaña. Pero aun no siendo su obra más canónica, con Hitchcock pasa como cuando escuchas a tu grupo de música favorito: interpreten la canción que interpreten, siempre puedes encontrar elementos reconocibles que te hacen disfrutar. Psicosis comienza mostrándonos la situación personal de Marion Crane (Janet Leigh), una empleada de una inmobiliaria que, al no poder cumplir con sus planes vitales por motivos económicos, decide robar 40.000 dólares a su empresa y huir. Durante su escapada, Marion irá a parar casualmente al motel Bates. Lo que ocurrirá a continuación te sorprenderá…

En esta película, Hitchcock muestra la parte más depravada de la mente humana, algo a lo que el público de la época aún no estaba acostumbrado. Una cinta de terror elaborada por uno de los grandes maestros del lenguaje cinematográfico. (¿Hemos escrito sobre Hitchcock sin mencionar la palabra “suspense”?)

7. Luis Buñuel. (1961). Viridiana.

No podemos dejar fuera de este repaso por los 11 clásicos del cine más descarado de todos los tiempos una representación española. En este caso, lo hacemos con Viridiana, de Luis Buñuel, el más descarado y genial de los realizadores españoles. Después de varios años en el exilio en México y Francia, Buñuel regresaba en 1961 a España para rodar esta película basada en la novela Halma (1895) de Benito Pérez Galdós. Cuenta la historia de Viridiana (Silvia Pinal), una novicia que debe dejar el convento para visitar a su tío Don Jaime (Fernando Rey). Este, influido por el parecido de su sobrina con su difunta mujer, intentará aprovecharse de la joven. Un argumento que, como sucede en muchas otras obras del de Calanda, no es más que una excusa para tratar sus temas predilectos: religión, fe, sexo, el mundo de los sueños, etc.

La cinta recibió la Palma de Oro en el Festival de Cannes de ese año, galardón compartido con la cinta Une aussi longue absence (1961) del director francés Henri Colpi. Tras unas críticas venidas desde Ciudad del Vaticano, el filme fue inmediatamente prohibido en España e Italia, estrenándose en nuestro país en 1977, tras la muerte de Franco.

8. Francis Ford Coppola. (1972). The Godfather. (El Padrino).

Imposible omitir en esta lista alguna de las 3 entregas de El Padrino. Escogemos la primera parte simplemente por empezar por el principio. Con esta saga, Coppola llevó el cine hasta una nueva cima, creando una película que es referencia universal para realizadores, crítica y público. Una obra que nos permite conocer a una familia criminal, los Corleone, con la profundidad psicológica necesaria para entender sus motivaciones, sus códigos morales y el funcionamiento de su organización mafiosa. Una oportunidad más para disfrutar de Marlon Brando, quizá el mejor actor que ha dado Hollywood, quien encarna en esta primera entrega a Don Vito Corleone. Sobre este papel, Brando forja una de sus actuaciones más recordadas. Un jefe criminal Don Corleone, con suficiente integridad para mantenerse alejado del nuevo y lucrativo negocio del tráfico de drogas, hecho que desencadenará el posterior devenir de la trama.

9. Stanley Kubrick. (1975). Barry Lyndon.

De todos los grandes directores de la historia del cine, hay que reconocerle un lugar especial a Satanley Kubrick como uno de los más meticulosos y técnicamente capaces. Películas como 2001: A Space Odyssey (2001: Una odisea del espacio), rodada en 1968, o la propia Barry Lyndon son muestra de ello. El filme cuenta la vida de un joven irlandés del siglo XVIII, papel interpretado por Ryan O’Neal. Un personaje que va experimentando diferentes aventuras por toda Europa a lo largo de los años. Estos hechos van moldeando su carácter y sus motivaciones vitales. Para envolver esta historia basada en la novela de 1844 de William Makepeace Thackeray, el director arma una magnífica banda sonora y rueda el filme con una impecable factura técnica. Para dar contexto sonoro a la acción, Kubrick seleccionó piezas musicales de compositores como Bach, Händel o Vivaldi. Mientras que en lo que se refiere a la captación de la imagen, el realizador estadounidense recurrió a un equipo de cámara modificado para poder utilizar el mítico objetivo Carl Zeiss Planar 50mm f/0,7.

Un auténtico alarde tecnológico desarrollado por la compañía alemana para satisfacer las necesidades de la NASA, quienes pretendían fotografiar la parte oscura de la Luna con esta lente. Tan solo se fabricaron 10 ejemplares de este objetivo, 3 de los cuales fueron a parar a las manos de Kubrick. Y no es que el realizador se dejara llevar por un ataque de GAS (Gear Acquisition Syndrome. En inglés, Síndrome de Adquisición de Equipamiento), sino que sabía que era la única manera de que su director de fotografía, John Alcott, pudiese filmar la película. Una exigencia que venía marcada por la voluntad de Kubrick de emplear exclusivamente luz natural, para reflejar fielmente la atmósfera creada en los escenarios reales elegidos como localizaciones. Incluso las escenas nocturnas están iluminadas tan solo con velas. El resultado: una estética que emula la de pintores ingleses del siglo XVIII, como Joseph Wright of Derby o Thomas Lawrence; o la de artistas más universales como Vermeer o Rembrandt. Poca broma.

10. Francis Ford Coppola. (1979). Apocalypse Now. (Apocalipsis now).

Volvemos a Coppola para revisar otra de las grandes películas de la historia del cine. En el contexto de la Guerra de Vietnam, Apocalipsis now narra la historia del capitán Willard (Martin Sheen) del ejército de Estados Unidos. Su misión será eliminar el coronel Kurtz (Marlon Brando), también del ejército americano, quien ha perdido la cabeza y dirige a su propio ejército de vietnamitas de forma megalómana. Según se va adentrando en la jungla, el propio Willard va experimentando él mismo la pérdida de la cordura.

El rodaje de la película fue un auténtico caos: la dificultad de Coppola para encontrar al actor que encarnara el papel protagonista; el pulso del director con Marlon Brando, que exigió 3,5 millones de dólares por 3 semanas de trabajo y ni siquiera se leyó el guion; grandes consumos de alcohol y drogas, Martin Sheen sufriendo un infarto… En resumen, un rodaje que debió durar 4 meses se extendió durante 2 años. Y por si esto fuera poco, de fondo suenan The Doors.

11. Quentin Tarantino. (1994). Pulp Fiction.

Más por descarado que por clásico, Quentin Tarantino se ha ganado su lugar en la historia del cine y también en esta lista. En el último caso lo hace con Pulp Fiction, una muestra perfecta de la renovación que supuso el cine de Tarantino en los años 90: enrevesados diálogos que a menudo rozan la divagación, personajes excéntricos, una peculiar mezcla de violencia y humor, guiños a otras obras cinematográficas, estructuras narrativas no lineales respaldadas en el montaje, etc. Una película clave en la carrera de Tarantino, que refleja su pasión por este arte, así como sus conocimientos cuasi enciclopédicos.


Estas son nuestras 11 películas imprescindibles y más descaradamente clásicas. Si no te gusta nuestra elección, no te enfades. Esto no quiere decir que no puedas ver más películas al margen de nuestra selección. Es más, te invitamos a que sugieras tus candidatas a las películas más descaradamente clásicas de la historia del cine en los comentarios a este artículo.

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